fin

Tres años y medio después el disco está terminado.
Gracias a todos los amigos, viejos y nuevos, que pasaron por el estudio y aportaron su arte. Y sobre todo, gracias muy especiales a Agustín Redondo, de Sincro 1000 Estudios, por confiar en las canciones cuando sólo eran unas ideas de letras y acordes con una guitarra acústica. Sin él, este proyecto nunca habría existido. También eternas gracias a Víctor Casorrán y Víctor Segura, por ser mi mano derecha e izquierda a lo largo de toda la grabación. El disco es tanto suyo como mío.

N.

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